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Cuando Trainspotting llego a las salas del mundo generó todo tipo de reacciones, nadie permaneció impasible ante la historia adaptada del best seller de Irvine Welsh. Cada persona que la vio fue afectada de distinta manera, siendo la misma todo un fenómeno social y cinematográfico.  La trama retrata la desventuras de un grupo de adictos a la heroína que “elige no elegir” la vida del hombre burgués. ¿Las razones de esta decisión? Ninguna. ¿Quién necesita razones cuando se tiene heroína?

No conozco casos de secuelas tan distantes en el tiempo a la película original, contando además con los mismos guionistas, actores, y bajo la batuta del mismo director. Eso ya de por sí es una rareza y un gran acierto. Esta segunda parte requiere el ejercicio de refrescar el primer acto antes de verla: el homenaje a sí misma y alguna referencia podría ser pasada por alto, restándole puntos a una de por sí muy buena trama. Quizá para algunos la película apele demasiado a la nostalgia del corte original. En mi opinión Trainspotting 2 funciona de manera independiente, todo lo sucedido anteriormente se narra mediante flashbacks. Pero no se puede negar que se disfruta mucho más en complemento. No solo pasaron 20 años para los protagonistas, algunos fanáticos como yo agradecemos esta caricia melancólica.

Renton (Ewan McGregor), Simon (Jonny Lee Miller), Spud (Ewen Bremner) y Begbie (Robert Carlyle) comparten esta vez un protagonismo bastante más equilibrado, teniendo cada uno su momento para brillar en la pantalla y la oportunidad para entregarnos su propia moraleja en esta cronología de la autodestrucción y resurrección (no necesariamente en ese orden). Mención aparte merece Veronika (Anjela Nedyalkova), la prostituta que debuta en esta secuela para asomarse a la oscuridad pasada y presente del grupo, cambiando de una u otra manera la vida de todos y, de paso, también la propia.

Un punto muy alto de la primera entrega fue la banda sonora: imposible no pensar automáticamente en Renton corriendo por el empedrado escocés cuando suena “Lust for life”, de Iggie Pop. Una vez más volvemos a escuchar a la iguana marcando el ritmo de videoclip furioso que ya es marca registrada del director Danny Boyle. David Bowie, Primal Scream y Joy Division son también parte de la banda sonora que vuelve a estar a la altura de las circunstancias. Pero el gran momento musical esta vez es toda improvisación de Renton y Simon en una de las escenas más divertidas de la película. Y no digo más.

Trainspotting 2 es una historia de crecimiento, adultez, amor, venganza y fracaso. Imposible no verse reflejado en algún momento de estos personajes que alguna vez creyeron ser parte de una revolución que los pasó por alto, dejándolos estancados e inamovibles como los castillos de su Edimburgo natal. El guión intenta cerrar un círculo perfecto para la mayoría de los protagonistas, salvo para los que ven la oportunidad de romper con su propio pasado. O de repetir la jugada, pero esta vez dándose a sí mismo las mejores cartas.